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25 jun 2014

ATRÉVETE A CAMBIAR EL MUNDO

La gran pregunta que todas las personas se plantean a lo largo de su vida es: ¿Puedo hacer yo algo para cambiar el mundo? Algunas encuentran la respuesta en la frase: querer es poder. Si de verdad una persona desea que las cosas cambien, hacerlo es fácil mediante pequeños gestos que, unidos, provocarán un gran avance. Por tanto, los verbos más necesarios para  cambiar el mundo son querer y poder; estoy totalmente de acuerdo con la idea de que actualmente pensamos en la palabra “poder” como un sustantivo, algo lejano a nosotros, olvidando que es un verbo que hace que todo sea posible.
Escuchar y dialogar son también dos de las acciones más importantes que las personas realizan, ya que, escuchando conocemos a los demás y su situación  y dialogando podemos tratar de resolver nuestras diferencias sin la necesidad de acudir a la violencia, siempre innecesaria. Así acabaremos con las grandes injusticias que existen en el mundo y colaboraremos unos con otros.
Para que exista un buen diálogo que nos permita avanzar debemos respetarnos, ya que, independientemente de la procedencia, religión, sexo, etc…, todos somos personas, todos sentimos y tenemos nuestros derechos, en definitiva, todos merecemos respeto y tenemos voz.
Para que las cosas que no funcionan cambien, necesitamos aprender y mejorar, ser conscientes de nuestros errores para no repetirlos y tratar de dar lo máximo de nosotros en todo lo que hagamos. Ayudar a los demás y colaborar unidos puede hacer que una pequeña idea para cambiar el mundo se convierta en una realidad.
Jose Luis Cortés dijo que, a veces, sonreír es la mejor forma de contribuir a cambiar el mundo, ésta frase nos hace reflexionar sobre la importancia que tiene una simple expresión facial como es la sonrisa; la actitud y el humor con el que hacemos las cosas pueden influir mucho en su resultado e incluso en el tiempo que dediquemos a hacerlas. Esta idea nos hace entender que las cosas que pueden resultar insignificantes para una persona sean un mundo para otra; por ejemplo, sonreír a una persona que lo está pasando mal o abrazarla son pequeños gestos que pueden cambiar su situación por completo.
Un verbo que no puede faltar en la lista es actuar, ¿cómo va a cambiar el mundo si no lo intentamos? Existe el tipo de personas que deja que los cambios los realicen los demás y existen las personas emprendedoras que actúan; puede que simplemente intenten cambiar el mundo siendo voluntarias o dando lo poco que tienen a los demás o que, mediante protestas y cartas, intenten que se acabe con las injusticias y las desigualdades del mundo.
Apoyar y emprender son dos verbos que están relacionados, así, una persona emprendedora tratará de cambiar las cosas, pero sin el apoyo de los demás es posible que su voz no sea escuchada por la gente que pueden efectuar esos cambios; por lo tanto, se necesitan más personas dispuestas a mostrar sus ideas y otras que las sigan sin miedo al fracaso, ya que este es parte de la vida; si lo intentas, puedes tener éxito o fallar mientras que, si no lo intentas, nunca sabrás lo que pudo pasar.
 “Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida” (Albert Einstein). En esta frase aparece el verbo  amar, poner la felicidad de los demás ante la propia; esto no provocará grandes modificaciones  a nivel mundial pero ocasionará cambios internos en todas las personas.
He escuchado una canción de un rapero español, Nach, cuyo título es “Verbo,” creo que el mensaje que transmite es muy importante: “Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo […] Juntos tú y tu voz cuando nadie te defiende […] tú luchas, tú vuelas, tú sabes, tú puedes[…]” estas palabras me han hecho reflexionar mucho; el cambio tiene que venir de nuestro interior, de nuestras ganas de actuar, de ayudar a los demás aunque suponga ir a contra corriente; porque es muy importante saber actuar de modo diferente  al resto, cuando sabes que estás haciendo  lo correcto.

En conclusión, los verbos principales que pueden cambiar el mundo son: querer, poder, escuchar, dialogar, aprender, mejorar, dar, ayudar, sonreír, contribuir y actuar, aunque la lista es muy larga. Estas acciones o simples gestos pueden desencadenar grandes cambios o modificar radicalmente el mundo de una persona, deben nacer del interior de cada uno, ya que todos podemos poner nuestro granito de arena para hacer que las cosas sean diferentes a gran escala o a nivel personal.
Celia de Vicente

Bibliografía:
·         Acciones para cambiar el mundo. Club de la efectividad. Recuperado de: http://www.efectividad.net/actua/acciones-que-son
·         Cortés, J.L.: ¡Sonreír! Verbo obligatorio para todos los creyentes. Cipe. Recuperado de: http://www.cipecar.org/es/contenido/?iddoc=5505
·         Einstein A. (1879-1955).Verbo amar. Proverbia. Recuperado de: http://www.proverbia.net/citastema.asp?tematica=475&page=2
·         Fornés I. Verbo. Recuperado de:    http://www.youtube.com/watch?v=nQBPqmgz630

EL HÉROE DE TODOS



Un héroe es la persona que tiene una vida en la que va descubriendo su camino y ese camino hace que él cambie el destino de su vida y de las personas que lo rodean. Al mismo tiempo el héroe va encontrando su verdadero origen y el sentido de su existencia y esa información le convierte en una persona feliz y con ganas de afrontar y encarar su destino. También se caracteriza por luchar por sus principios que siempre le llevan a tomar decisiones que tienen un fundamento heroico y solidario. El héroe lucha por salvar la vida de aquellos que le importan y también de las personas que se lo merecen, aunque en algunos casos no salve vidas literalmente, sino que lucha por la dignidad que las personas se merecen.


Durante muchos años se han escrito muchos relatos históricos basados en “los héroes de la humanidad”, “que no son más que reinvenciones de un mismo patrón oculto el la oscuridad de la conciencia humana” según comenta Campbell (2005). Pero que de alguna forma, al igual que algunos mitos, animaban y daban esperanza a las personas. En estos relatos los héroes consiguen todo aquello que quieren ya que luchan por ello y eso es una lección para todas las personas: debemos de luchar por nuestros principios y así conseguiremos alcanzar nuestras metas.



En la vida de los héroes hay distintas situaciones que marcan su destino, pero no todas ellas tienen que darse para la existencia de un héroe sobre todo si nos referimos a la vida real, en la cual, por extraño que parezca,  también hay héroes y heroínas que día a día están al servicio de los demás y protegen a aquellos que lo necesitan para defender sus derechos.



Los héroes de la vida real no están tan ocultos como parece ya que “el viaje del héroe es, en el fondo, el camino que recorren los seres humanos a lo largo de su vida” (Mª del Mar Gallardo – Isabel Romero, 2005).  Por eso hay muchos más héroes de los que nos podemos imaginar ya que todo aquel que sirva a los demás y proteja sus derechos puede ser considerado héroe, la mayoría de estas personas son los denominados “héroes anónimos”. Todas estas personas que sirven a los demás sin recibir nada a cambio solo por satisfacción personal pueden denominarse héroes y para mí son las personas más importantes que deben de existir dentro de una sociedad. Estas personas “simplemente” luchan para que los demás puedan vivir con dignidad. Y digo “simplemente” porque las personas creemos que eso es fácil y por eso los estos héroes no son considerados héroes de verdad, cosa que debería de cambiar porque cada vez hay menos personas que luchan por defender la dignidad de los demás ya que es más fácil callar y ver cómo las personas, e incluso nosotros mismos, perdemos los derechos que deben de tener todos los seres humanos.



La RAE (Real Academia Española) define la palabra “héroe” como:



1-    “Varón ilustre y famoso por sus hazañas y virtudes”. Esta definición, para mi, es una de las más acertadas ya que en ella se incluyen tanto a personajes fantásticos, que han sido inventadas para los relatos heroicos y los mitos, como a personas reales que tienen esas características del héroe y que pueden ser desde el padre o la madre de familia que todos los días se levanta  temprano para que su familia tenga una vida digna, en un hogar y con una alimentación equilibrada; hasta la persona que no tenga a nadie cercano para poder ayudar pero que no se queda de brazos cruzados y ayuda a las personas que están pasándolo mal aunque no tengan nada en común con él.



2-    “Hombre que lleva acabo una acción heroica”. En mi opinión esta definición no es completa porque una acción heroica puede realizarla cualquier persona aunque no sea un héroe.



En resumen, pienso que los héroes están en todas partes y no les hace falta tener poderes, ni ser conocido por todo el mundo por sus acciones solidarias y sus donativos. Solo es un héroe la persona que, sin esperar nada a cambio, consigue ayudar a los demás, estar bien consigo mismo cuando cumple todo aquello que se propone e incluso lucha por conseguir sus objetivos sin que nadie lo pare. Y esto lo hace no solo por propia satisfacción sino también por ayudar a los demás. Esta es mi definición de héroe. 
Eva Terradillos



 Referencias bibliográficas:



●     Mª del Mar Gallardo Samper – Isabel Romero Tabares (2005). Crear el hábito de leer. El relato heroico en la literatura juvenil. La experiencia de los héroes: Esquema del relato heroico y Perfil del héroe y recorrido heroico. Editorial Narcea.



●     Real Academia Española (2001). Diccionario de la lengua española (22ª edición). Madrid: RAE.

DAVID, MÁS QUE UN NOMBRE



He elegido realizar este ensayo sobre mi propio nombre para saber su procedencia, etimología, investigar un poco más el porqué de su elección por parte de mis padres, el significado que tiene para ellos y qué personajes a lo largo de la historia lo han llevado.


El nombre es tan importante para identificar a las personas, como para llamarlas, distinguir unas personas de otras, así como provocar una reacción positiva en la persona a la que nos dirigimos al pronunciar su propio nombre.


Adán, Eva, Noé, Juan son solo algunos de los nombres que aparecen en la Biblia. Esto nos lleva a la conclusión que desde hace miles y miles de años a los seres humanos se les reconocía por una sola palabra: Aristóteles, Copérnico, Arquímedes, Plutarco, etc. Más tarde, en la Edad Media se solía utilizar un nombre junto con un apodo, por ejemplo Felipe “El Hermoso”. 


Todos tenemos derecho por ley a tener un nombre propio, el cual solo podrá ser cambiado en algunos casos y con los trámites correspondientes legislativos.


En mi caso, no existe ningún problema al respecto. Mi nombre fue elegido por mis padres hace diecisiete años atrás. No existe motivo de gran relevancia del porqué de esta elección. Simplemente, era un nombre poco abundante en la sociedad y no existía ninguna persona en la familia que se llamase así. Unos eran muy largos, complicados de escribir,… Pero para mí, mi nombre es perfecto. No se puede acortar (“Da”, “Vid”), ni hacer rimas malsonantes, o de cualquier otro tipo. Además, me gusta la concordancia de mi nombre con mi apellido “Santos”.


David es un nombre masculino de origen hebreo que significa «el amado y querido de Dios» o «el elegido de Dios». (Incluir cita) Su antiguo origen y su extensión por todo el mundo a lo largo del tiempo, no han hecho que varíe su forma o se pierda sino todo lo contrario, cada vez más personas eligen el nombre de David para sus hijos. Además, se le atribuye a las personas que lo tienen su amabilidad, minuciosidad en el trabajo y lo gran planificadores que son.


A lo largo de la historia ha habido muchos personajes de gran importancia que han llevado este nombre como por ejemplo:


- El "David" de Miguel Ángel es una escultura realizada sobre mármol que representa al rey David en la plenitud de la vida, símbolo de la libertad y perfección de los ideales de belleza de la época, antes de derrotar a Goliat.

- David Livingstone (1813-1873) fue un médico y misionero escocés, además de una de las mayores figuras de la historia de la exploración. En Gran Bretaña fue considerado como un héroe nacional. Su nombre siempre estuvo rodeado de misterio; además, cada vez que se habla de él recordamos algunos de sus grandes descubrimientos como las cataratas Victoria. Leyendo algunos fragmentos de obras se pueden destacar citas como esta: “David se había convertido en una leyenda en América, y todo el mundo quería conocerle si él estaba vivo y qué estaba haciendo”.  FALTA CITA LITERAL

- David Copperfiel (1956) es un ilusionista que ha realizado fantásticos trucos de magia como levitar sobre el Gran Cañón o atravesar la Gran Muralla China. Su nombre ha sido muy reconocido en todo el mundo, así como sus obras para ayudar a pacientes minusválidos a recuperarse. Que personajes de esta talla lleven mi mismo nombre supone una gran satisfacción.

En mi opinión, el nombre de David es uno de los nombres más bonitos que existen; además, gracias a toda la información buscada y recopilada he podido comprobar que aparece tanto en el ámbito religioso, musical, futbolístico, así como en la natación o el cine. De todos modos, lo realmente importante sería la persona y  no tanto el nombre en sí. La persona portadora del nombre es la que perfila su personalidad a través de sus gustos, aficiones y conocimientos.
David Santos

Referencias bibliográficas

·   Albaigès i Olivart, Josep M. (1993). El diccionario de los nombres. Barcelona: Universitat de Barcelona.

·   Beliner, J.; Copperfield D. (1995). Cuentos de David Copperfield de lo imposible. Nueva York: HarperPrism.

·   Castellón, T. F. (2004). El significado de los nombres. Málaga: Editorial Sirio S. A.

·    Ludueña, Maria Eugenia (2004). El libro de los nombres del bebé. Buenos Aires: Guadal S. A.

·    Paolucci, A. (2009). David: Michelangelo. Florencia: Giunti Editore S.A.

ARANTXA: UN NOMBRE, UNA HISTORIA


Resulta, cuanto menos, curioso averiguar el origen del propio nombre. Investigar de dónde procede mi nombre, Arantxa, me ha permitido, por una parte, aprender un poco más sobre la importancia del origen etimológico de nuestros nombres; y por otra, profundizar en el conocimiento de mis antepasados y en mi propio autoconocimiento. Ahora entiendo lo que quería decir José Antonio Millán cuando afirmaba en su página web, que ‘’un hombre y un nombre van unidos’’. 

Utilizaré mi nombre, Arantxa como ejemplo para explicar la transcendencia de un nombre propio, desde una triple perspectiva. Primero, como atributo ligado a una persona; en este caso, ligado a mí misma. Segundo, por su relación con mi propia genealogía, y en último lugar, por su relación con la sociedad. Estos tres aspectos aparecen, lógicamente, interrelacionados.

Con respecto al primer punto, en mi caso particular, fueron mis padres quienes eligieron este nombre. Después de preguntarles por los motivos de su elección, he sabido que tuvieron en cuenta varias consideraciones. La más importante fue encontrar un nombre que les gustara, que estéticamente resultase atractivo. Arantxa no solo les pareció acertado en ella, sino también a mis abuelos, especialmente a mi abuela paterna; esto enlaza con el segundo motivo: el origen vasco de Arantxa. Mi abuela siempre mostró especial interés por conservar el vínculo con las raíces vascas de nuestra familia, la familia ‘’Oliden’’. Tanto a ella como a mis padres, les pareció a la vez oportuno y original elegir un nombre vasco que encajara con mi apellido.

He de admitir que aplaudo esta elección sobre mi nombre. Al igual que para mis padres, para mí, el motivo más importante es el estético. Desde mi punto de vista, ‘’Arantxa’’ es un nombre, a la vez sencillo, sonoro y que me evoca cierta asertividad, e incluso rotundidad. Si dejo volar mi imaginación, puedo apreciar alguna semejanza entre ‘’Arantxa’’ y su etimología popular que lo asocia con los espinos. Tanto en mi nombre como en mi carácter intuyo cierto paralelismo y ambivalencia: por una parte, está la indudable belleza de los espinos, con sus flores blancas y olorosas (me resulta curioso que tanto en la palabra blanca, como en Alba y Arantxa, la única vocal sea la ‘’a’’), y por otra, sus ramas espinosas le dan un toque de fortaleza, un ingrediente que le aporta un matiz arisco, que tengo que reconocer que también yo poseo, no solo en mi persona, sino incluso en mi nombre Arantxa. Es como si la vocal de mi nombre le aportara la inocente blancura y belleza; y la rotundidad de los sonidos consonánticos aportarán ese tono arisco defensivo. Por ello, estoy convencida de lo acertado de la elección de mi nombre, ya que encaja perfectamente conmigo misma.

En cuanto al segundo motivo para elegir este nombre: el genealógico, como ya apunté más arriba, no discrepo en absoluto de la voluntad de mi familia; por el contrario, lo veo como un motivo perfectamente válido y acertado. No es que menosprecie otras opciones, como elegir el santo del día, -en mi caso, me hubiera llamado Isidora- o el nombre de la madre u otro pariente cercano; pero considero más fundamentada la elección de mis padres.

“Todo acto de bautismo tiene su propia historia, de la que es ajeno el receptor” (Gallarín, 2009, p. 20). Afortunadamente, en mi caso se conjugan satisfactoriamente la historia de mi bautismo con la elección de mi nombre. Con esto, pretendo hacer referencia a su decisión de no imponerme, no ya el nombre del santo de ese día, sino uno de los nombres de mujer que he leído en el árbol genealógico de mi familia, como por ejemplo: Petra, Gabina o Juliana.

A este respecto, no quisiera dejar de hacer alusión a este preciado libro que mi padre conserva, donde se recoge el origen de la familia vasca ‘’Oliden’’, llegando incluso a remontarse al año 1500. Esta joya de mi familia recoge los estudios realizados por El Instituto Vaco-Navarro de genealogía y heráldica, donde se aprueba nuestro origen nobiliario. 

El origen vasco de Arantxa –aunque este nombre no aparezca anteriormente en nuestro árbol genealógico -me parece suficiente tributo a nuestros ancestros.

No puedo dejar de hacer referencia al último aspecto que, en mi opinión, va unido al propio nombre: el social. Mi nombre, Arantxa, es un claro ejemplo de la interacción de la lengua vasca y la española (interacción que han probado lingüistas de la talla de Mª Teresa Echenique), que, a su vez, refleja una interrelación y mutuo enriquecimiento del pueblo vasco y las distintas regiones de España. En mi caso concreto, además de mi nombre, mis apellidos dan fe de ese mutuo enriquecimiento: el paterno ‘’Oliden’’ de origen vasco, y el materno ‘’García Sáenz de Miera’’. Aunque García, primitivamente, apareciera en Navarra, ya en la Edad Media se había extendido ampliamente por Castilla y el resto del País.

Se podría afirmar que el hecho de llevar el nombre Arantxa donde aparece el fonema ‘’tx’’, antes no permitido en España es, además, un ejemplo de mayor libertad de expresión, que nuestros padres han conseguido para nosotros. Me  produce cierta satisfacción ver que en mi nombre, se encierra un grado de transgresión,  de rebeldía en defensa de nuestras libertades; rebeldía que confieso que también es una de las características de mi temperamento.

Para finalizar, solamente me resta mencionar que  me siento más identificada con la forma Arantxa, que con Arántzazu o cualquiera de las restantes variantes vascas del nombre. En ningún caso, lo considero una forma hipocorística,  sino un nombre con identidad propia, identidad que incluso La Academia de la Lengua Vasca, le reconoce.

Arantxa Oliden